Síndrome de Ciberdiógenes

Estaba hablando con mi viejo amigo y compañero de fatigas informáticas, Armengol, cuando de repente me dice: “Acabo de encontrar mi curriculum de cuando salí de Teknoland”.
Eso fue hace unos 8 años, pero esta afirmación no es rara en el… siempre esta encontrando backups prehistóricos, pantallazos de nuestros primeros trabajos, de mensajes de error estúpidos o diseños de páginas web que hace lustros que desaparecieron de Internet.
Escritorio de Armengol
Mi amigo sufre de un caso grave de síndrome de Ciberdiógenes (es grave por que usa 3 monitores en el trabajo, y tiene llenos de iconos 2 escritorios y medio) y me he dado cuenta de que debemos ser unos cuantos los que tenemos este problema o virtud, en diversos grados de severidad.

Se trata de aquellos geeks que almacenamos de manera indefinida montones de documentos, gráficos, emails, vídeos, fotos, textos, sentencias SQL curiosas o enrevesadas, módulos de música del Amiga, los mensajes del BBS de FidoNet o aquellos primeros mp3 de Apollo 440 y otro sinfín de archivos que hemos producido nosotros mismos o terceros, copiandolos a nuestros nuevos discos duros de nuestros nuevos ordenadores cada vez que cambiamos de equipo, con la insólita y vana esperanza de que algún día nos vuelvan a resultar útiles…
La esperanza es vana porque el día que nos fuesen útiles, difícilmente sabríamos en que carpeta de backup están, en que CD o peor aun, en que cinta de Streamer Jumbo. Lo mas probable es que ni nos acordemos de que lo tenemos.
Pero ese regustillo que te queda tras un paseo por esas carpetas de backup, ya sea ordenado por fechas, por lugares en los que has trabajado, o algunos casos, por clasificación de tipos de porno, no lo cambio por nada.

Afortunadamente los discos duros son mucho mas baratos que las casas, y por eso podemos ampliarlos con cada cambio de ordenador, lo que nos permite no ser deshauciados por el mal olor de nuestros datos podridos y desperdigados y poder seguir acumulando mugre en forma de bits.
Así las carpetas de backup se meten en nuevas carpetas de backup que a su vez contenían ya varios backups anteriores, y las etapas de nuestras vidas van quedando grabadas como los anillos de un árbol, pero en forma de basura digital.
Probablemente en unos años en vez de preguntarnos la edad, nos preguntarán cual es la profundidad de nuestro árbol de backups y en vez de decirnos, “te veo mas gordo y calvo, deberías cuidarte un poco” nos dirán, “tus backups ocupan ya 12Tb, deberías ir haciendo limpieza”.

La verdad es que según escribía se me hacía como el estar soltando un monólogo del club de la comedia, pero claro, este monólogo no lo iban a entender muchas personas, así que no corremos el riesgo de que nos lo plagie Luis Piedrahita jajaja.

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